Una noticia bastante fuerte, que está dando mucho que hablar en Gipuzkoa: Jokin C., un suicida de 14 años, acosado y apaleado por sus compañeros durante mucho tiempo, que no pudo escapar de la tortura, ante la impotencia, ceguera o qué sé yo de educadores, padres y de un pueblo, Hondarribia, donde el ambiente no parece muy sano (de intolerancia, agresión y presión callejera bastante muestra dan los adultos con el tema del Alarde).
Quizás sea demagógico relacionar esto con el Alarde, pero desde luego, el alcalde de Hondarribia ha reaccionado igual que con aquello. Leo en prensa: El alcalde Borja Jauregi ha declinado la posibilidad de realizar ninguna declaración en torno a este fatal suceso «por respeto a la familia de la fallecida». Jauregi considera impropio el tratamiento que se da a este tipo de sucesos desde los medios de comunicación. Misma reacción hipócrita que en el Alarde: el problema parece que es que los de fuera del pueblo sepamos qué pasa allí por algún medio. Ojos que no ven, corazón que no siente: así nos quiere el alcalde Jauregi a todos.
Por otra parte, no conozco otro sitio donde sea tan fácil y vulgar llamar "puta" a los convecinos de uno. Lo he visto hacer, en Hondarribia, en fiestas, a madres con sus hijas adolescentes, conjuradas y hechas un piña, insultando de manera atroz a otras mujeres de su pueblo... Yo nunca había visto algo así, hasta un 8 de setiembre, hace unos años, en que me tocó estar en Hondarribia. Jamás en mi infancia y adolescencia vi reaccionar a mi madre ni a ningún adulto o medio-adulto cercano de esa manera en la vía pública. No, no creo que el culpable sean los dibujos animados japoneses que dan en la Tv, en los que aparentemente hemos delegado la "educación".

