Exíguas mayorías deciden en el Parlamento Vasco, por un voto o dos, el presupuesto de todo un año de la administración autónoma, o el modelo de relación con el Estado para las próximas decadas (el Plan Ibarretxe). Y esa decisión se decanta en una dirección u otra, no por acuerdos políticos, sino por el error de una parlamentaria, o por la sorpresa táctica de Batasuna. El capricho de un voto va a decidir nuestro destino y, sin embargo, la unanimidad del mismo parlamento no vale una mierda: me refiero a la resolución que se aprobó en su día en favor del software libre.
Así es, aunque la propaganda haga ver que aparentemente estén haciendo algo, el Gobierno Vasco está cercenando por decreto el uso del software libre, incumpliendo flagarantemente la voluntad del parlamento, sin que ni un parlamentario se inmute.
Este mismo mes de diciembre se pudo leer en Barrapunto en titular positivo como este: El Gobierno Vasco exige Linux para euskadi.net . Qué bonito. Pero en realidad el artículo se refiera a un decreto aprobado este verano, y que apareció en el Boletin Oficial del País Vasco en julio.
Como base, cietra versión de Linux, propone ese decreto, pero el resto de decisiones son de pena, y contrarias, sin duda, a la recomendación unánime del Parlamento Vasco en favor del software libre.
Designar a BEA Weblogic o Interwoven y, en el campo de las bases de datos, a Oracle, como herramientas estándar, no es ningún adelanto. De hecho, hay indicios de que esto podría usarse para vetar de las aplicaciones de Euskadi.net cualquier desarrollo PHP, Zope, bases de datos libres, o cualquier herramienta de gestión de contenidos que no sea Weblogic o Interwoven. El caso de Interwoven es cojonudo: todo el desarrollo web de Euskadi.net en el futuro se debe basar en las licencias de este proveedor. Menudo gol para sus comisionistas.
Y menudo atentado a la libre competencia, al desarrollo local de software, y a la voluntad de un parlamento donde el capricho de un voto significa todo, y la unanimidad no significa nada.

